
Fuiste trémulo suspiro derretido en el aire
Ventisca desnuda que clama todo en ella
Desafiando el claustro de una selva
Espesa en pensamientos y nostalgias.
Llegas...
Llegas a mi fuente lejana con pasos transparentes
Y rebasaste mis tierras resecas y asoladas.
Tropecé con unos ojos tan llenos de magia
Que caí aturdida,
al cielo.
Haciéndome subir todos los escalones del aire hasta el vacío
Me forjaste en lucha viva
Fui tu ruta muda y tú mi niebla ebria
Contigo vino la luz y el verso.
Amarro mi ancla en tu pecho.
Te encoges en mis alas nocturnas
Te subes al véspero como mi sangre a tus venas
Ríos de lava confusos estrechándose
Estrellas apretándose contra la luna llena
Te respiro como al viento la vela
Que de tanto abrazarla muere por ella.
Ahora clavo mi picola contra tu mina de sueños
Duermes en mis brazos llenos de estrellas
Y se apaga el día dejándome más riqueza
Ya no hay albores ni sombras que ruegan
Pues tengo el oro de tu sonrisa eterna
Lo guardaré en la distancia para seguir viviendo.
Llueves miradas desnudando cielos
Locura húmeda derramada en el desierto
Arquitecto, trazas en mis ojos un camino
Mordiendo las rocas con fe serena.
Y yo,
que antes de ser tú era un largo abismo
Acabé hablándote sobre las olas nocturnas
En ese centro insondable de mar abierto
En mitad de la nada,
perdida y hallada,
Observando con ojos nostálgicos
Alejarse la ciudad hasta quedar atrapada por la negrura
Hasta que me alzara de nuevo sobre las nubes
Para volver a latir tu nombre mismo.
Y vuelvo...
Me desafías con tu boca muda
Escondes tu tiempo en mis sueños rotos
Amor de altos hornos,
Dejando la piel en cada esquina
Fundiendo afecto, deseo y vida
Vistiendo con ascuas dos fronteras.
Cegaré mis ojos por no poder verte
La tibieza de tu fuego templó mi cuerpo
En armas se alzaron dos labios ardientes
Traspasando los poros de arcaica armadura.
Me quemas con tus manos abiertas como antorchas
Y el fuego se hizo carne y la espada cielo.
Y así comenzó todo, con tu alma preclara
Danzando en mi atmósfera,
como el murmullo de las mariposas de las cascadas de las olas...
Creciendo, dibujándote, temiéndote, adorándote
Inventando rezos paralelos a tu altar etéreo,
rezando para verte de nuevo
Y como ecos de otros tiempos
Mis plegarias se reencarnan en mi mismo aliento
Para recordarme como tambores lontanos
En todos estos años, lo que te he amado......
Más seguiré, en mi amor, amor, creciendo.